Bienvenido. Y felicidades. Estoy encantado de que pudieses conseguirlo. Llegar hasta aquí no fue fácil. Lo sé. Y hasta sospecho que fue algo más difícil de lo que tú creees. En primer lugar, para que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma compleja y extrañamente servicial, billones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años -tenemos esa esperanza-, estas pequeñas partículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilidosas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia. Por qué se tomaron esta molestia los átomos es todo un enigma. Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Pese a toda su devota atención, tus átomos no se preocupan en realidad por ti, de hecho ni siquiera saben que estás ahí. Ni siquiera saben que ellos están ahí. Son, después de todo, partículas ciegas, que además no están vivas. (Resulta un tanto fascinante pensar que si tú mismo te fueses deshaciendo con unas pinzas, átomo a átomo, lo que producirías sería un montón de fino polvo atómico, nada del cual habría estado nunca vivo pero todo él habría sido en todo tiempo tú.) Sin embargo, por la razón que sea, durante el periodo de tu existencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú. La mala noticia es que los átomos son inconstantes y su tiempo de devota dedicación es fugaz, muy fugaz. Incluso una vida humana larga sólo suma unas 650.000 horas y, cuando se avista ese modesto límite, o en algún otro punto próximo, por razones desconocidas, tus átomos te dan por terminado. Entonces se dispersan silenciosamente y se van a ser otras cosas. Y se acabó todo para ti. (Una breve historia de casi todo. Bill Bryson. RBA. 2005)
Extinción de los dinosaurios y otras muchas especies
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Primeros simios
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Primeros homínidos
Hace 55 millones de años los mamíferos primitivos eran de dos clases:
a) semejantes a los roedores: permaneció en el suelo
b) prosimios: se subieron a los árboles, estos fueron los antepasados de los primeros primates.
Hace 25 a 30 millones de años: algunos primates penetran en las sabanas ante la disminución de los bosques. Adoptaron postura erguida para observar la sabana y poder cargar alimentos.
Hace 15 o 16 millones de años encontramos dos ramas:
a) una lleva a los grandes simios y chimpancés.
b) la otra llevaba al ser humano (homínidos)
En primer lugar, para que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma compleja y extrañamente servicial, billones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años -tenemos esa esperanza-, estas pequeñas partículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilidosas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia.
Por qué se tomaron esta molestia los átomos es todo un enigma. Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Pese a toda su devota atención, tus átomos no se preocupan en realidad por ti, de hecho ni siquiera saben que estás ahí. Ni siquiera saben que ellos están ahí. Son, después de todo, partículas ciegas, que además no están vivas. (Resulta un tanto fascinante pensar que si tú mismo te fueses deshaciendo con unas pinzas, átomo a átomo, lo que producirías sería un montón de fino polvo atómico, nada del cual habría estado nunca vivo pero todo él habría sido en todo tiempo tú.) Sin embargo, por la razón que sea, durante el periodo de tu existencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú.
La mala noticia es que los átomos son inconstantes y su tiempo de devota dedicación es fugaz, muy fugaz. Incluso una vida humana larga sólo suma unas 650.000 horas y, cuando se avista ese modesto límite, o en algún otro punto próximo, por razones desconocidas, tus átomos te dan por terminado. Entonces se dispersan silenciosamente y se van a ser otras cosas. Y se acabó todo para ti.
(Una breve historia de casi todo. Bill Bryson. RBA. 2005)
¿Cuánto mide un átomo?
Pinchar en el enlace y desplazar la barra inferior para acercarse al átomo
CRONOLOGÍA DE LA GRAN HISTORIA
¿Dé dónde venimos?
El Universo
Buscando planetas similares a la tierra en otras estrellas:
La vida en la Tierra
Hace 55 millones de años los mamíferos primitivos eran de dos clases:
a) semejantes a los roedores: permaneció en el suelo
b) prosimios: se subieron a los árboles, estos fueron los antepasados de los primeros primates.
Hace 25 a 30 millones de años: algunos primates penetran en las sabanas ante la disminución de los bosques. Adoptaron postura erguida para observar la sabana y poder cargar alimentos.
Hace 15 o 16 millones de años encontramos dos ramas:
a) una lleva a los grandes simios y chimpancés.
b) la otra llevaba al ser humano (homínidos)